Cómo terminar la mañana de los niños – Doutissima


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Todo ya encontrado en el niño típico de la escena gritos, golpes, gritos, rodando por el suelo supermercado porque quería un juguete o dulces que su madre no quería dar. La madre trata de hablar en voz baja y hacer que deje de dar “espectáculo” en el medio del supermercado, pero continúa con la mañana. Ya sin la paciencia decide azotar y termina por ceder y comprar el objeto bendito de la discordia. Y así comienza a desencadenar una secuencia de interminables mañanas, en la escuela, en casa, en el restaurante

Pero ¿y si al contrario de resolver el problema momentáneamente nosotros para pensar más profundamente y realmente resolvessemos el problema de la mañana de los niños en la yema?

Aprender a poner límites a su hijo

Pero esto no quiere decir que usted debe simplemente decir que no y resuelto. También debe ayudar a entender por qué no podemos tener todo lo que queremos cuando queremos, enseñar a tener auto-control para hacer frente a las naos de la vida. Y eso y una de las tareas más difíciles de la educación infantil.

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Tienen un montón de paciencia

Tan pronto como empieza a caminar, el niño oye muchos “naos”. No se mueva aquí, no se mueven allí, no allá arriba Pero él todavía no sabe a dónde vano sus límites y hará todo lo posible para probarlos. Y en ese momento nos dicen que están poniendo a prueba nuestra paciencia. Y necesitará toneladas de paciencia para superar esta fase.

Se fuerte cuando llora

Pronto descubre que su insistente llorando le molesta y le hace perder la paciencia, darle lo que tanto deseaba. Se acaba de descubrir una herramienta para manipular y obtener que a lo largo de la mañana.

Sea consistente

Los límites deben comenzar desde una edad temprana. Pero lo que debe ser consistente: si hoy no puede, y entonces mañana y después tampoco. No tiene sentido decir algo que no es hora de comer dulces ahora y en cinco minutos terminan dando y dando caramelos.

Juega limpio con su hijo

Explicar por qué no se puede, dejar en claro los límites antes, durante y después. Dar una zurra, puesto castigo gritando cosas como “usted es una plaga y me vuelve loco”, termina creando la cabeza del niño un sentimiento de inferioridad, que están haciendo las cosas mal y llena los padres de la vergüenza.

Al dar a límites correctamente, le está enseñando a su hijo que él y capaz, seguro y competente y que trajo a toda su vida.

¡Buena suerte!

Fuente: Mi Vida

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